Más malas demandas colectivas, más ataques a las bolsas, más bufetes de abogados intentando subirse a la ola de incertidumbre creada por el propio regulador. Apenas unos días después de que la CFTC presentara su demanda contra Binance, surgió un sector privado para intentar extraer todo el beneficio financiero posible de la bolsa de Zhao Changpeng.
Según la revista Fortune, los despachos de abogados Moscowitz Lw Firm y Boies Schiller Flexner - bufetes que han generado cierto revuelo mediático en EE.UU. - presentaron el viernes por la noche una demanda colectiva contra Binance, CZ y una serie de personas influyentes y famosos (por ejemplo, Jimmy Butler, de Miami Heat).
Supuestamente estaban vendiendo valores financieros en EE.UU. sin ninguna autorización, pero eso es más asunto de la SEC que de la CFTC.
Binance: todos quieren su parte del pastel
El sistema judicial estadounidense suele ser un coto de caza para buitres de todo tipo. En los días que siguieron al golpe casi mortal de la CFTC, varios bufetes de abogados bien establecidos han empezado a aparecer para intentar hacerse también con una parte de los fondos acumulados por la bolsa de CZ.
Se trata de los influyentes y conocidos Moscowitz y Boies Schiller Flexner, que, según la revista Fortune, han presentado una demanda colectiva que también afectará a algunos promotores de este intercambio.
Como recuerda la propia Fortune, se trata de un bufete de abogados que ha presentado una demanda colectiva contra Voyager y FTX, concretamente relacionada con famosos e influencers que supuestamente promocionaron el intercambio de Sam Bankman-Fried.
Las alegaciones son que las criptodivisas que estaban vendiendo eran en realidad seguras, y que los influencers supuestamente promovieron estas transacciones violando los pagos de Binance.
Huelga decir que se trata de miles de millones de dólares en daños y perjuicios para los usuarios que supuestamente compraron y vendieron valores sin la debida notificación y aplicación de la ley, que Gary Gensler ha utilizado para librar una guerra contra la industria en su conjunto.
En virtud de la propia demanda colectiva, cualquiera que haya comprado tales productos tendría derecho a una indemnización igual a los daños sufridos.