Más allá de la teoría y en la realidad concreta, el uso de ChatGPT para obtener beneficios en el mercado de criptomonedas no está exento de riesgos.
De hecho, la herramienta ha demostrado estar lejos de ser siempre fiable, lo que significa que aún no es capaz de seleccionar la mejor información.
Incluso podría perjudicar o perjudicar a sus usuarios si la información recopilada en línea (la información incorrecta puede superar a la correcta) resulta ser de mala calidad o, peor aún, errónea.
De hecho, en el caso del mercado de criptomonedas, a menudo el sentimiento que puede identificarse en el momento no es útil para predecir lo que puede ocurrir en el futuro.
Típicamente, por ejemplo, el sentimiento se vuelve positivo después de que se haya producido una subida, lo que significa que cuando los inversores entran en el mercado, ya es demasiado tarde. Del mismo modo, se vuelve negativo después de una caída, lo que significa que cuando los inversores salen ya es demasiado tarde.
Es importante entender hasta qué punto es sensata la lógica de ChatGPT, sobre todo porque los inversores pueden utilizarla para obtener información realmente útil de Internet.
De hecho, esta información puede estar muy influenciada por el sentimiento general, que no es en absoluto un buen indicador de la evolución futura del mercado.
Además, el mercado de criptomonedas se mueve muy rápido, por lo que para ser realmente útil a los inversores, ChatGPT debe ser capaz de seleccionar sólo la información más relevante y descartar la información que ya está obsoleta. Lograr tal programación no es nada fácil.
Pero hay que tener en cuenta que ChatGPT es sólo la primera herramienta de este tipo que llega al mercado de masas. Otras herramientas, ya existentes pero utilizadas sólo por unos pocos elegidos, o aún no implantadas, pueden lograr resultados aún mejores en este sentido.
De hecho, es lógico suponer que quienes mueven enormes sumas de dinero en los mercados financieros ya utilizan la inteligencia artificial, quizá con sus propias herramientas no públicas.
En otras palabras, en el futuro, la enorme distancia que hoy separa a los pequeños operadores de las ballenas podrá ser parcialmente salvada por la inteligencia artificial. Esta convergencia aún no se ha producido, pero con los nuevos plug-ins de ChatGPT podría comenzar.