La función hash (SHA256) también juega un papel importante en el algoritmo de consenso Proof-of-Work de Bitcoin, particularmente en el proceso de validación de bloques.
Un reciente tuit de un destacado criptoinversor (@cobie) sobre una supuesta "notificación roja" emitida por Interpool contra CZ ha causado una ola de preocupación en el criptoespacio, llegando a impactar negativamente en las cotizaciones de $BTC y $BNB.
La peculiaridad del tuit en cuestión es que se trata de una secuencia de números y letras, aparentemente sin sentido a primera vista.
En realidad es un hash, es decir, el resultado de una función hash, una función matemática que convierte cualquier señal de entrada en una cadena de bytes de una longitud determinada.
SHA256: la función hash de Bitcoin
SHA256 (Secure Hash Algorithm), la función hash implicada en la validación de bloques de Bitcoin, fue elegida por su eficiencia: es capaz de generar una salida utilizando muy poca potencia de procesamiento y es extremadamente difícil de rastrear hasta la entrada.
Todos los resultados generados por SHA256 son cadenas de 64 letras y números, independientemente del tipo de datos de entrada. De hecho, aunque se utilicen entradas de longitud diferente, como "Satoshi Nakamoto" o "Bitcoin", la salida seguirá constando de 64 caracteres. Así es:
Satoshi Nakamoto:
a0dc65ffca799873cbea0ac274015b9526505daaaed385155425f7337704883e
Bitcoin:
b4056df6691f8dc72e56302ddad345d65fead3ead9299609a826e2344eb63aa4
En Bitcoin, SHA256 se utiliza tanto en la creación de nuevas direcciones de red como en el proceso de minería, en el que los mineros utilizan una función hash para encontrar una salida que cumpla los criterios de complejidad requeridos por la red para resolver el puzzle criptográfico y recibir una recompensa de $BTC y una parte de las comisiones generadas por la red.
SHA256 es, por tanto, la columna vertebral del sistema de prueba de trabajo de Bitcoin, ya que sin él la red no sería inmutable, y mucho menos capaz de demostrar quién posee $BTC, en qué cantidad y en qué momento.
Una de las preocupaciones sobre la seguridad de la función hash está relacionada con los ordenadores cuánticos, que gracias a su rapidísima potencia de cálculo pueden resolver los puzles criptográficos de Bitcoin sin esfuerzo, lo que comprometería la seguridad de la red.
Aunque esta tecnología aún no ha alcanzado un alto nivel de popularidad, en el futuro, gracias a los avances tecnológicos, su coste podría abaratarse, lo que provocaría un aumento de la proliferación de estos ordenadores de alto rendimiento.
¿Se convertirán los ordenadores cuánticos en el fin de Bitcoin, o podrán los Hodler dormir tranquilos?